
Homenaje a Emiliana
“La música es el alma de las cosas”, frase célebre con que se le recordará siempre”.
Por Jesús Alberto Rubio
jarubio@guaymas.uson.mx
En el marco de actividades del vigésimo aniversario luctuoso del fallecimiento de la maestra Emiliana de Zubeldía, el Museo Regional de Historia y Radio Universidad transmitieron en vivo este viernes un programa denominado “Presencia en la ausencia. A 20 años de su partida”
El programa fue conducido por Elisa Macías Madrid, encargada de difusión del Museo Regional de Historia y tuvo como invitados a la musicóloga Leticia Varela, al pianista Rito Emilio Salazar y a Luis Rey Moreno Gil, también ex alumno de la maestra de Zubeldía.
Durante una hora, los invitados especiales hablaron sobre el legado de Emiliana de Zubeldía, acerca de su arte musical, su vida y ricas anécdotas como directora del Coro de la Universidad de Sonora.
“De Emiliana trasciende especialmente su legado musical y hoy tenemos el compromiso de editar y difundir sus composiciones basadas en la teoría de augusto Novaro, un sonido contemporáneo que esperan conocer y disfrutar las nuevas generaciones”, expresó Elisa Macías.
También dijo que por Radio Universidad siguen transmitiendo cápsulas sobre la vida, voz y entrevistas de la querida maestra fallecida, precisamente un 26 de mayo pero de 1987 en esta capital.
La transmisión se llevó a cabo desde el Lobby de la Biblioteca Central “Fernando Pesqueira” ubicada en el edificio del Museo y Biblioteca, justamente frente al teatro “Emiliana de Zubeldía” y el salón donde por casi 40 años impartió sus clases en la Academia de Música de la Unison.
Destacó la trayectoria de Leticia Varela, con doctorado en musicología, Hispanística y Etnología por la Universidad Alberto Magno de Colonia, Alemania, 1975-1982; de Rito Emilio Salazar, prestigiado maestro de piano y discípulo de Emiliana de Zubeldía, al igual que Luis Rey Moreno Gil y quienes tuvieron la rica experiencia de aprender de sus enseñanzas.
En el programa realizado de 9:00 a 10:00 horas también participó el director del Museo Regional de Historia, Ariel Silva Encinas.
Su semblanza:
Emiliana de Zubeldía nace un día seis de diciembre de 1888, en un lugar llamado Salinas de Oro, pequeña región de cuatro provincias denominado país vasco. A los dos años de su nacimiento, durante la primavera de 1890, su familia decide cambiar su residencia a la ciudad de Pamplona, cabecera municipal de la provincia de Navarra.
Tendría escasos cuatro años cuando inicia con el maestro José Eskurra sus primeras lecciones formales de piano, y es en 1894 que sorprende a su familia y amigos con su primer recital.
Después de estudiar algunos años con el maestro Eskurra, y una vez cumplidos los ocho años de edad, sus padres la inscriben en la Academia Municipal de Música de Pamplona para continuar sus estudios con el maestro Joaquín Maya, acreditando para ello la materia de solfeo, condición necesaria para su ingreso. Paso siguiente era el obtener el reconocimiento del Real Conservatorio de Música y Declamación de Madrid, sede máxima del quehacer musical de España.
En París tuvo la suerte de ingresar sin examen de admisión en la prestigiada Schola Cantorum, escuela fundada en 1869 por Vincent D´Indy, Charles Bordes y Alexander Guilmant. Con el maestro D´Indy toma clases de composición musical y con Blanche Selva las del piano.
En este mismo lugar entra en contacto con la melodía medieval gregoriana y trovadoresca. Al lado de estos maestros parisinos se reconoce el acercamiento y admiración que la maestra desarrolla por la música de Juan Sebastián Bach, Ludwing van Beethoven, Maurice Ravel, Claude Debussy, Isaac Albéniz, Enrique Granados, y de su maestro Vincent D´Indy.
Emiliana vuelve a Pamplona a finales de 1908 donde crea una academia de música que llevara su nombre. Durante más de diez años imparte clases de piano y dedica parte de su tiempo a la preparación de sus giras de presentación por diversos países europeos, como Francia, Bélgica, Suiza, Alemania, Italia, Austria, y al interior de España.
Es en este momento que compone piezas románticas para las damas de sociedad de la ciudad de Pamplona firmadas con el seudónimo de Emily Bydwealth. Emiliana contrae matrimonio con Joaquín Fuentes Pascal, doctor en química, en ceremonia religiosa oficiada por su hermano Néstor Zubeldía en la catedral de Pamplona el 9 de julio de 1919. Matrimonio que termina tres años después con su partida a París en 1922, donde cursa estudios superiores de composición.
Es aquí donde compone sus canciones españolas más reconocidas: Berceuse, Guajira, Coplas Gitanas, La Gitanilla, Jota y Zortziko. Recorre nuevamente casi toda Europa y en 1928 viene a América, donde se presenta primeramente en Brasil, después Uruguay, Argentina y la ciudad de Nueva Cork donde conoce al científico mexicano Augusto Novaro, inventor de instrumentos musicales, y de quien Emiliana aprende y desarrolla, a través de la composición, su teoría musical.
El 21 de julio de 1933, por primera vez, Emiliana de Zubeldía, pisa suelo mexicano, contratada por Empresarios de Mérida, Yucatán, hace su presentación en el teatro “Peón Contreras” y en un extenso publicado por Jaques de Borgues en el Diario del Sureste de Mérida, Yucatán en 1933 se hacían los siguientes comentarios relacionados con los detalles de la llegada de Emiliana de Zubeldía a México:
“Está aún fresca la impresión de la llegada en el muelle del Progreso, el remolcador atraca a la enorme marimba que se mece sobre las aguas y arenas progreseñas: Una joven, garbosa y alegre brinda sus dos manos cordiales a Rendón Muñoz, que se quiebra en impaciencias incontenibles, nervioso y agitado. En el hotel al siguiente día, la notable artista espera en un amable rincón de aspecto conventual, hay un encanto tan irresistible en la conversación amena de Emiliana de Zubeldía.
En Buenos Aires en el teatro de la ópera dirigió las famosas masas corales de la gran metrópoli de Plata, más tarde bajo su dirección la Orquesta Filarmónica de La Habana interpretó su poema sinfónico “Euzkadi” hecho sobre motivos de la patria lejana”.
Un mes después el 18 de agosto se presenta ante el exigente público de la Ciudad de México que tuvo como escenario el Teatro Hidalgo. Una vida intensa de aprendizajes y producciones realiza Emiliana de Zubeldía antes de llegar a Sonora a ocupar la dirección de la Academia de Música de la Universidad de Sonora en 1948.
Ante su dolor y pesar más profundo por la muerte de sus hermanos Eladia y Alejo compone la Sinfonía Elegíaca dedicada a su hermana, con la que obtuvo el Premio Nacional de Composición en 1956 por la Unión de Cronistas de Música y Teatro de la Ciudad de México. Otra de sus grandes composiciones fue la obra coral La Misa de la Asunción dedicada a su madre y a la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción.
En su haber se encuentran cuarenta y dos obras de piano; tres para instrumentos solistas; siete conjuntos de cámara; catorce obras orquestales; treinta y dos para voz y piano; diecinueve composiciones y treinta y nueve armonizaciones para coro.
Emiliana llega a Sonora en enero de 1948 invitada por el entonces rector Manuel Quiroz Martínez para formar grupos corales en la Universidad. Durante su primer año, se hospeda en aquel entones conocidísimo y prestigiado Hotel Laval, una vez contratada y decidida a quedarse en Sonora, vive en la habitación 114 del Hotel San Alberto, hasta su deceso el día 26 de mayo de 1987.
La Academia de Música convertido hoy en la Licenciatura en Arte opción Música de la Universidad de Sonora conserva, básicamente, la estructura original de enseñanza que impartió la Maestra. Las temporadas de conciertos clásicos y corales han continuado, ya que para ella “la música es el alma de las cosas”, frase célebre con que se le recordará siempre”.
“La música es el alma de las cosas”, frase célebre con que se le recordará siempre”.
Por Jesús Alberto Rubio
jarubio@guaymas.uson.mx
En el marco de actividades del vigésimo aniversario luctuoso del fallecimiento de la maestra Emiliana de Zubeldía, el Museo Regional de Historia y Radio Universidad transmitieron en vivo este viernes un programa denominado “Presencia en la ausencia. A 20 años de su partida”
El programa fue conducido por Elisa Macías Madrid, encargada de difusión del Museo Regional de Historia y tuvo como invitados a la musicóloga Leticia Varela, al pianista Rito Emilio Salazar y a Luis Rey Moreno Gil, también ex alumno de la maestra de Zubeldía.
Durante una hora, los invitados especiales hablaron sobre el legado de Emiliana de Zubeldía, acerca de su arte musical, su vida y ricas anécdotas como directora del Coro de la Universidad de Sonora.
“De Emiliana trasciende especialmente su legado musical y hoy tenemos el compromiso de editar y difundir sus composiciones basadas en la teoría de augusto Novaro, un sonido contemporáneo que esperan conocer y disfrutar las nuevas generaciones”, expresó Elisa Macías.
También dijo que por Radio Universidad siguen transmitiendo cápsulas sobre la vida, voz y entrevistas de la querida maestra fallecida, precisamente un 26 de mayo pero de 1987 en esta capital.
La transmisión se llevó a cabo desde el Lobby de la Biblioteca Central “Fernando Pesqueira” ubicada en el edificio del Museo y Biblioteca, justamente frente al teatro “Emiliana de Zubeldía” y el salón donde por casi 40 años impartió sus clases en la Academia de Música de la Unison.
Destacó la trayectoria de Leticia Varela, con doctorado en musicología, Hispanística y Etnología por la Universidad Alberto Magno de Colonia, Alemania, 1975-1982; de Rito Emilio Salazar, prestigiado maestro de piano y discípulo de Emiliana de Zubeldía, al igual que Luis Rey Moreno Gil y quienes tuvieron la rica experiencia de aprender de sus enseñanzas.
En el programa realizado de 9:00 a 10:00 horas también participó el director del Museo Regional de Historia, Ariel Silva Encinas.
Su semblanza:
Emiliana de Zubeldía nace un día seis de diciembre de 1888, en un lugar llamado Salinas de Oro, pequeña región de cuatro provincias denominado país vasco. A los dos años de su nacimiento, durante la primavera de 1890, su familia decide cambiar su residencia a la ciudad de Pamplona, cabecera municipal de la provincia de Navarra.
Tendría escasos cuatro años cuando inicia con el maestro José Eskurra sus primeras lecciones formales de piano, y es en 1894 que sorprende a su familia y amigos con su primer recital.
Después de estudiar algunos años con el maestro Eskurra, y una vez cumplidos los ocho años de edad, sus padres la inscriben en la Academia Municipal de Música de Pamplona para continuar sus estudios con el maestro Joaquín Maya, acreditando para ello la materia de solfeo, condición necesaria para su ingreso. Paso siguiente era el obtener el reconocimiento del Real Conservatorio de Música y Declamación de Madrid, sede máxima del quehacer musical de España.
En París tuvo la suerte de ingresar sin examen de admisión en la prestigiada Schola Cantorum, escuela fundada en 1869 por Vincent D´Indy, Charles Bordes y Alexander Guilmant. Con el maestro D´Indy toma clases de composición musical y con Blanche Selva las del piano.
En este mismo lugar entra en contacto con la melodía medieval gregoriana y trovadoresca. Al lado de estos maestros parisinos se reconoce el acercamiento y admiración que la maestra desarrolla por la música de Juan Sebastián Bach, Ludwing van Beethoven, Maurice Ravel, Claude Debussy, Isaac Albéniz, Enrique Granados, y de su maestro Vincent D´Indy.
Emiliana vuelve a Pamplona a finales de 1908 donde crea una academia de música que llevara su nombre. Durante más de diez años imparte clases de piano y dedica parte de su tiempo a la preparación de sus giras de presentación por diversos países europeos, como Francia, Bélgica, Suiza, Alemania, Italia, Austria, y al interior de España.
Es en este momento que compone piezas románticas para las damas de sociedad de la ciudad de Pamplona firmadas con el seudónimo de Emily Bydwealth. Emiliana contrae matrimonio con Joaquín Fuentes Pascal, doctor en química, en ceremonia religiosa oficiada por su hermano Néstor Zubeldía en la catedral de Pamplona el 9 de julio de 1919. Matrimonio que termina tres años después con su partida a París en 1922, donde cursa estudios superiores de composición.
Es aquí donde compone sus canciones españolas más reconocidas: Berceuse, Guajira, Coplas Gitanas, La Gitanilla, Jota y Zortziko. Recorre nuevamente casi toda Europa y en 1928 viene a América, donde se presenta primeramente en Brasil, después Uruguay, Argentina y la ciudad de Nueva Cork donde conoce al científico mexicano Augusto Novaro, inventor de instrumentos musicales, y de quien Emiliana aprende y desarrolla, a través de la composición, su teoría musical.
El 21 de julio de 1933, por primera vez, Emiliana de Zubeldía, pisa suelo mexicano, contratada por Empresarios de Mérida, Yucatán, hace su presentación en el teatro “Peón Contreras” y en un extenso publicado por Jaques de Borgues en el Diario del Sureste de Mérida, Yucatán en 1933 se hacían los siguientes comentarios relacionados con los detalles de la llegada de Emiliana de Zubeldía a México:
“Está aún fresca la impresión de la llegada en el muelle del Progreso, el remolcador atraca a la enorme marimba que se mece sobre las aguas y arenas progreseñas: Una joven, garbosa y alegre brinda sus dos manos cordiales a Rendón Muñoz, que se quiebra en impaciencias incontenibles, nervioso y agitado. En el hotel al siguiente día, la notable artista espera en un amable rincón de aspecto conventual, hay un encanto tan irresistible en la conversación amena de Emiliana de Zubeldía.
En Buenos Aires en el teatro de la ópera dirigió las famosas masas corales de la gran metrópoli de Plata, más tarde bajo su dirección la Orquesta Filarmónica de La Habana interpretó su poema sinfónico “Euzkadi” hecho sobre motivos de la patria lejana”.
Un mes después el 18 de agosto se presenta ante el exigente público de la Ciudad de México que tuvo como escenario el Teatro Hidalgo. Una vida intensa de aprendizajes y producciones realiza Emiliana de Zubeldía antes de llegar a Sonora a ocupar la dirección de la Academia de Música de la Universidad de Sonora en 1948.
Ante su dolor y pesar más profundo por la muerte de sus hermanos Eladia y Alejo compone la Sinfonía Elegíaca dedicada a su hermana, con la que obtuvo el Premio Nacional de Composición en 1956 por la Unión de Cronistas de Música y Teatro de la Ciudad de México. Otra de sus grandes composiciones fue la obra coral La Misa de la Asunción dedicada a su madre y a la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción.
En su haber se encuentran cuarenta y dos obras de piano; tres para instrumentos solistas; siete conjuntos de cámara; catorce obras orquestales; treinta y dos para voz y piano; diecinueve composiciones y treinta y nueve armonizaciones para coro.
Emiliana llega a Sonora en enero de 1948 invitada por el entonces rector Manuel Quiroz Martínez para formar grupos corales en la Universidad. Durante su primer año, se hospeda en aquel entones conocidísimo y prestigiado Hotel Laval, una vez contratada y decidida a quedarse en Sonora, vive en la habitación 114 del Hotel San Alberto, hasta su deceso el día 26 de mayo de 1987.
La Academia de Música convertido hoy en la Licenciatura en Arte opción Música de la Universidad de Sonora conserva, básicamente, la estructura original de enseñanza que impartió la Maestra. Las temporadas de conciertos clásicos y corales han continuado, ya que para ella “la música es el alma de las cosas”, frase célebre con que se le recordará siempre”.